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Olla rápida

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La olla rápida es uno de los utensilios más prácticos en nuestra cocina. Siempre vamos fatal de tiempo, hay un millón de cosas que hacer... pero ¡no nos podemos quedar sin comer! Con esta olla reducimos muchísimo el tiempo de cocción de los alimentos, manteniendo sus propiedades incluso mejor que con la cocción tradicional, y con un importante ahorro de energía.

Hay una serie de precauciones que se deben tomar con la olla rápida, pero no debemos tenerle  miedo: cuando te acostumbras se convierte en algo sencillo y rutinario.

  • El tiempo de cocción empieza a contar desde que la olla coge presión. La válvula sube y emite una especie de pitido. En ese momento bajamos el fuego al mínimo y empezamos a contar minutos.
  • No debemos llenar la olla hasta el borde, por precaución. Basta con dos tercios del total, si no, cuando coja presión se puede salir el líquido por la válvula. 
  • Seguiremos las instrucciones del fabricante en todo momento, pero como norma general, las verduras necesitan poca agua para cocinarse, ya que sueltan bastante líquido. En cambio las legumbres tienen que estar cubiertas por agua sobradamente porque la absorben.
  •  No se puede abrir la tapa cuando tiene presión. Lo normal es que sea imposible, aunque lo intentes, pero mejor no intentarlo. Para quitar la presión más rápido podemos poner la olla bajo el chorro de agua fría del grifo, así se enfría y en unos segundos podremos abrirla. 

Estas ollas suelen tener al menos dos niveles de presión distinta. La menor equivaldría más o menos a una olla exprés tradicional, y la mayor cocinaría el doble de rápido, más o menos. Aunque sé que hay ollas con tres niveles, la mía no los tiene, así que no lo conozco. Pero para eso están las instrucciones, que no hay que echar en saco roto. 

  

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Olla rápida