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Pularda rellena

Solapas principales

Descripción

Las pularda rellena es un clásico navideño, igual que el pavo o el besugo, pero un poco más económico, y no tiene nada, nada que envidiarles. Con el relleno más festivo y aromático y bien regadito de licor, disfrutaremos del plato principal en uno de los muchos banquetes que nos damos en fiestas.  La elaboración es mucho menos complicada de lo que parece, de verdad, te animo a que te  líes la manta a la cabeza y que invites a tus suegros a cenar. Quedas bien fijo.

Pularda rellena
labor de costura
plato completo - bajo en carbohidratos - sin gluten - sin lácteos
Dificultad: 
Difícil
Tipo de plato: 
platos principales - segundos platos
Festividades: 
Para hacer con niños: 
0
Para tupper: 
1
Tipo de receta: 
Receta
  • Tiempo de preparación:
    40 minutos
  • Tiempo de cocinado:
    2 horas, 30 minutos
  • Tiempo total:
    3 horas, 10 minutos

Ingredientes

raciones
1  
pularda de 3 kg
600 grams
carne picada (de ternera y pollo)
400 grams
salchichas frescas
100 grams
orejones (de albaricoque)
100 grams
ciruelas pasas (sin hueso)
1  
cebolla
1  
manzana reineta
50 grams
piñones
50 grams
nueces
2 vasos
brandy
1 vaso
vino blanco
50 grams
castañas cocidas
150 grams
paté de oca
1 puñado
sal
1 pellizco
pimienta negra
1 chorreón
aceite de oliva

Instrucciones

Arremángate, amig@, que vamos a trabajar: 

Para facilitar un poco el asunto, lo ideal es que le encargues la pularda a tu carnicero de cabecera y le pidas que te la deshuese.  Pero si como yo, has decidido aprender definitivamente, puedes hacerlo tú mismo, buscando vídeos por internet o de forma instintiva. Yo te doy unas pautas sencillas:

  • Con un cuchillo bien afilado, hacemos un corte a lo largo de todo el espinazo del animal, y empezamos a levantar la carne cortando a ras de la carcasa. Para ir sobre seguro, podemos ir tanteando con los dedos separando un poco la carne de los huesos.
  • Cuando llegamos a la altura de las articulaciones de las alas y los muslos, tendremos que cortarlas con un cuchillo más fuerte, buscando la unión de los huesos para que sea más fácil. 
  • Poco a poco, sin perder la paciencia y tanteando mucho, conseguiremos despegar toda la carcasa de la carne. La retiramos, ¡Yujjuuu! Ya hemos conseguido lo peor.
  • Podemos deshuesar también los muslos. Para eso agarramos la puntita que sale de la carne y tiramos, retirando la carne hacia abajo con un cuchillo.  En la base de la pata cortamos separando la piel del hueso, y ya lo tenemos. 

Ahora tenemos una piltrafa amarilla encima de la tabla de cortar, un montón de huesos esperando a convertirse en caldo y la sensación de euforia que precede al éxito. ¡Vamos a preparar el relleno!

  • En una sartén rehogamos la cebolla muy picadita.
  • Cogemos un bol bien grande y ponemos todos los ingredientes del relleno bien picaditos: cebolla, manzana, frutos secos, carne, paté... Lo regamos con un chorro generoso de brandy y lo mezclamos bien.

Después de la carnicería, esto ha estado "chupao". Ahora, vamos a rellenar la piltrafa. Necesitamos una aguja de lana, un hilo fuerte y decisión. 

  • Salamos la piltrafa por dentro con alegría.
  • Preparados para coser: empezamos cerrando la parte del cuello, uniendo la carne sin pinchar muy en el extremo, para que no se rompa la piel. Después unimos los dos bordes del corte que hemos hecho para deshuesar.  Yo no sé coser. Nada. Como mucho, un botón. Vamos, que no hace falta hacer vainica para coser un pollo. 
  • Dejamos abierto el trasero del pollo, por ahí metemos el relleno. Vamos presionando, sólo un poco, por dentro , sin olvidarnos de los muslos, hasta que ya no quepa más. Entonces cerramos por completo todos los agujeros. 
  • Aún hay una tarea más que podemos hacer antes de meter al bicho al horno: Con una jeringa bien grande llena de brandy, inyectamos en la pechuga, haciendo varios agujeros y metiendo un poquito cada vez. 
  • Por último, salpimentamos y untamos toda la pularda de aceite de oliva

Y ahora sí, ya sólo queda hornear.

  • Ponemos el horno a 150 grados. Colocamos la bandeja con la pularda a media altura, con calor arriba y abajo, y la vamos regando con el resto del brandy y el vino blanco , cada diez minutos durante la primera hora. Después seguimos regando, con el jugo que va quedando en la bandeja.
  • Pasada una hora y media, subimos el horno a 180 grados. Poco a poco irá cogiendo color. Cuando ya esté guapo por un lado, le damos la vuelta para dorarlo por el otro. Todo el proceso durará más o menos una hora más.

¿A que huele que alimenta?

Notas

Por si alguien no lo sabe, la pularda es simplemente una gallina a la que no se le ha permitido poner huevos, y se ve que eso engorda una barbaridad.

Rellenar la pularda el día anterior, además de aligerar el trabajo en el día D, hace que se empape bien de todos los sabores, y no es imprescincible, pero merece la pena. Y aunque yo me lo he pasado pipa deshuesando, también se puede hacer sin deshuesar, simplemente metiendo el relleno en la cavidad del esqueleto, limpiándola bien previamente. Por supuesto, no cabrá la misma cantidad. Calcula poco más de la mitad. 

Por último, no tengo ni que decir que en este plato, que lleva tantos ingredientes, no es demasiado grave que te falte uno. Uno del relleno, ¿eh? Si te falta la pularda...vamos mal. Fatal. 

 

 

Útiles necesarios: